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domingo, 16 de junio de 2013

Uso de signos de interrogación y exclamación

Como todos han de saber, los signos de exclamación e interrogación se utilizan para escribir las preguntas o las exclamaciones, que deben leerse como tales para brindar expresividad y/o evitar confusiones. El objeto de esta entrada es hacer algunas aclaraciones sobre el uso de estos signos, a partir de varios errores que hemos visto en el fanfiction.


1. LOS SIGNOS SON BILATERALES.


Se ha popularizado el uso de un único signo de interrogación o de exclamación, el de cierre. Eso, en español, es incorrecto, porque a diferencia de otros idiomas, éste no cuenta con marcas gramaticales que, valga la redundancia, «marquen» el inicio de la pregunta. 
 
Tomemos el ejemplo del inglés. Cualquiera que tenga un mínimo de experiencia con este idioma sabe que sus interrogaciones comienzan con distintos verbos (do/does, should, will, was/were...), que en oraciones afirmativas estarían después del sujeto. Así, si en la pregunta do you have a car? no colocáramos el signo de interrogación, de todos modos podríamos inferir que es una pregunta que comienza a partir del do. En cambio, en español, la única forma de señalar el inicio de una interrogación es con el correspondiente signo de apertura (¿¡). Así que, aunque sea sólo en sus escritos, acostúmbrense a usarlos.


2. ESA BENDITA PUNTUACIÓN.


Analicemos ahora la apariencia de un signo de interrogación o de exclamación (nos interesa en este momento que sea de cierre). Veremos que tienen un punto (?!). Este punto es funcional, por lo que es incorrecto añadir otro inmediatamente:

• ¿Qué sucede?. No te ves bien. → Incorrecto.
• ¿Qué sucede?. → Incorrecto.
• ¿Qué sucede? No te ves bien. → Correcto. (Nótese que, tratándose de un punto, la oración precedente comienza con mayúscula).
• ¿Qué sucede? → Correcto.

No así cuando ambos puntos están separados por paréntesis o comillas.

• (¿Qué sucede?).
• «¿Qué sucede?».

Sin embargo, el punto de un signo de exclamación o de interrogación es un tanto especial, porque, salvo otro punto, permite que lo preceda cualquier otro signo de puntuación:


• Porque, ¿sabes?, no creo que esté sola, después de todo...
• ¿Qué está pasando aquí?... ¡Dios mío!
• ¿Cómo te llamas?; ¿qué edad tienes?; ¿dónde vives?

A mi parecer, esta última opción da un efecto de premura, de «bombardeo de preguntas». Sugiero que si no es eso lo que se quiere transmitir, se considere a cada pregunta como frases independientes: «¿Cómo te llamas? ¿Qué edad tienes?»...

Asimismo, en el segundo caso, tal vez hayan visto una variante en la que los puntos suspensivos están dentro de la interrogación misma: «¿Qué diablos...?». Esto es porque la pregunta está inconclusa (recuerden las funciones de los puntos suspensivos); pero si la pregunta finaliza correctamente y el suspenso viene después, debería escribirse como en el ejemplo de arriba.



3. ESA BENDITA ACENTUACIÓN.


Qué, quién, cómo, cuál, cuándo, dónde, por qué... Cuando hablamos de interrogaciones y/o de ciertas exclamaciones*, estas palabras siempre deben llevar tilde**, para diferenciarse de sus versiones sin tilde.

Esto afecta sobre todo a preguntas indirectas (a la derecha de la flecha):


• ¿Cómo estás? → Le preguntó cómo estaba.
• ¿Por qué te vas? → Ella le explicó por qué se iba.
• ¿Qué es eso? → Él no quiso saber qué era.

El «qué», sobre todo, resuelve muchas ambigüedades:

• No sabía que había pasado (desconocía que ese hecho había tenido lugar)VS → No sabía qué había pasado (desconocía el hecho en sí).


* El «qué» es el más utilizado en las exclamaciones: «¡Qué locura!». Pero también es posible que una pregunta se convierta en exclamación, cuando es tan retórica que no suena como una interrogación: «En fin, ¡qué le vamos a hacer!».

** A menos que hablemos de un «como» comparativo: «¿Como quién? ¿Como tu padre? ¿Así quieres ser? ¡Cómo se te ocurre!».



4. ¿DÓNDE EMPIEZA REALMENTE LA INTERROGACIÓN (o la exclamación)?


Aprender a reconocer los signos de exclamación e interrogación en la lengua oral es útil en este punto, porque no siempre el inicio de una frase coincide con el inicio de una pregunta. Vean los siguientes casos:

a) Bueno, ¿vas a contármelo o no?
b) Bueno, ¡no me lo cuentes!
c) Sinceramente, ¿qué es lo que te trae por aquí?
d) Se trata de ella, ¿verdad?
e) Valentín, ¿dónde te has metido? → (También: «¿Dónde te has metido, Valentín?»).
f) Si no sale como lo esperamos, ¿qué vamos a hacer? → (También: ¿Qué vamos a hacer si no sale como lo esperamos?).
g) Si no sale como lo esperamos, ¡qué problema vamos a tener! → (También: ¡Qué problema vamos a tener si no sale como lo esperamos!).
h) En cuanto a la acusación de robo, ¿qué tienes para decir? → (También: ¿Qué tienes para decir en cuanto a la acusación de robo?).

Comparen ahora con la lengua oral. ¿Realmente entonamos la pregunta o la exclamación desde el principio? ¿O dicho tono aparece tras las comas? Observen la alternativa que ofrecí en los cuatro últimos casos. ¿Qué ocurre ahí con el tono?

Cabe aclarar que no siempre debe haber una coma antes del inicio de cada pregunta o exclamación. Pueden darse casos como los siguientes:

• Pero ¿cuál es el problema?
• Entonces abrió la puerta y ¡vieras tú lo furioso que estaba!

A modo de resumen, o para salir de dudas, consideren que se «dejan fuera» de las interrogaciones o las exclamaciones, cuando éstas no están al principio:

• Expresiones introductorias (caso a, b, h).
• Adverbios (caso c).
• Oraciones afirmativas que anteceden a la petición de confirmación o refutación: «¿verdad?», «¿cierto?», «¿no?»... (caso d).
• Vocativos (caso e, con excepciones cuando se trata de exclamaciones, de acuerdo al efecto expresivo que se quiera dar: «¡Mamá, te extraño!»; «Querida, ¡cuánto tiempo!»).
• Oraciones dependientes (caso f, g. Se llaman «dependientes» porque si uno escribe simplemente: «Si no sale como lo esperamos», sin añadir siquiera puntos suspensivos, la frase no tiene sentido; depende de que se mencione la consecuencia [¿qué vamos a hacer?; ¡qué problema vamos a tener!] para adquirirlo).




5. MÁS DE TRES SON MULTITUD.



Es posible enfatizar la interrogación o la exclamación reiterando los signos hasta tres veces. NO MÁS. Claro que todos los que se añadan de un lado, han de añadirse del otro.

• ¡¡¡Por todos los Cielos!!!
• ¿¿¿Qué???

No está de más comunicar que este recurso ha de emplearse con cautelosa moderación, no sólo por razones estéticas, sino también porque enfatizar tanto acaba siendo como chillar en el oído del lector, de la misma manera en que lo hace el CAPS LOCK.




6. LAS EMOCIONES ME PUEDEN.



También es posible exclamar e interrogar a la vez (suele ocurrir en discusiones, para expresar indignación o profunda sorpresa). Hay sólo dos formas de hacer esto, la primera más popular (y recomendable) que la segunda:

• ¡¿Estás loco o qué?! → (También viceversa: «¿¡Estás loco o qué?!).

•  ¿Estás loco o qué! → (También viceversa: «¡Estás loco o qué?»).











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