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domingo, 10 de febrero de 2013

El punto

El punto es un signo de puntuación con el que damos por finalizadas las frases. ¿Y cuándo debemos darlas por finalizadas? Cuando terminamos de «cerrar» la idea —cosa que pueden comprobar analizando la posición de los puntos de cualquier texto escrito—. También pueden ver que tras un punto siempre se inicia la nueva frase con mayúscula, salvo que esté detrás de una abreviatura («Llevaron vino, cerveza, etc.; pero faltó vodka»). No obstante, en las obras literarias no es recomendable usar abreviaturas.


Aunque la comunicación oral difiere de la comunicación escrita, oralmente podemos identificar los signos de puntuación. Durante las comas «orales», por ejemplo, la persona tiende a inhalar para luego retomar el discurso; si tras la coma la persona no continúa hablando, notamos que el enunciado está inconcluso y nos quedamos esperando a que «redondee» la idea: «Si fuésemos a su casa ahora,...». Durante los puntos «orales», en cambio, la persona tiende a exhalar, pues el enunciado ha finalizado; nos quedamos «satisfechos» con lo que ha dicho: «Si fuésemos a su casa ahora, lo molestaríamos». Algunos incluso bajan la voz sobre el final de las frases, marcándose aun más la diferencia con la entonación que utilizamos ante la coma.


Por estos motivos, una buena manera de identificar la correcta posición de los puntos (y también de las comas) en nuestros textos es leerlos en voz alta.



Existen tres tipos de puntos:

1) Punto y seguido: Como su nombre lo indica, es el punto tras el cual el párrafo continúa. Separa los enunciados.
2) Punto y aparte: Es el punto que marca el final de un párrafo. Tras éste, se debe pasar a la línea inferior (Enter, en PC). Separa ideas distintas incluidas en el mismo texto (ej: pasar de una descripción a una acción).
3) Punto final: El punto que marca el final del texto.




A menudo, los fanfickers parecen olvidar la existencia del punto y seguido, pues es un error bastante común utilizar sólo el punto y aparte; es decir, el punto para finalizar el párrafo, mientras el párrafo mismo es una sola oración repleta de comas. Recuerden que los párrafos se deben formar con varias frases (salvo casos específicos), no con una sola cuya enorme extensión y abundancia de comas acaba por resultar agobiante para el lector. 


 
El punto siempre se escribe detrás de las comillas, rayas (—) y paréntesis. Nunca detrás de un signo de exclamación o de interrogación o de los puntos suspensivos. 





• Nos gritó: «¡Traidores!».
• Pensó que era una locura —como si no lo supiera de antemano—.
• Aquel día, no quería ir a la universidad (la última vez estuvo allí unas ocho horas).



Tampoco se escriben puntos al final de los títulos, en los años (1980), etcétera.













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